Ago 30 2009
AMORES QUE MATAN
Dicen que el amor de una madre es eterno, leal, comprensivo, sincero, inconmensurable……………
La relación de mi amiga naufragó por un exceso de amor, por un amor mal entendido de la madre de su pareja……….; es el papel de una madre sobreprotectora que en nombre de su “amor incondicional” por el hijo llega a destruir todo lo que al hijo le pueda hacer feliz porque de forma consciente o inconsciente ella cree que sólo su amor es el único, el válido, el de verdad…..; se podría decir que es una especie de enamoramiento hacia el hijo (cuando hablamos a la inversa estaríamos hablando del complejo de edipo o de electra), y cualquier otro amor, en este caso es el amor de otra mujer, se le hace insoportable, insufrible……..; siente que de alguna forma ¨la otra¨ le ha robado a su amor y que ésta jamás podrá darle lo que ella le puede dar. Es un amor enfermizo, oscuro, insano pero la madre no lo ve o no lo quiere ver lo que le lleva a transmitir un malestar por la mujer del hijo para luego crear un sentimiento de culpabilidad en el hijo y finalmente da en el blanco de la diana de la propia pareja. Esto llega cuando el hijo, en primer lugar, no sabe poner límites (por ese sentimiento de culpa que alimenta la propia madre) y no sabe o no quiere defender su relación de pareja y separar los distintos amores que son la madre y la mujer poniendo a cada una en el papel que le corresponde, ambos igual de importantes pero completamente distintos. Y , en segundo lugar, cuando la mujer del hijo, para no crear conflictos y buscar una armonía familiar, pasa por situaciones en las que su autoestima se ve doblemente golpeada: por la madre que no la acepta por mucho que ella lo intente y por el hijo que es incapaz de darle el lugar que le corresponde. Lo más frustrante para la mujer es que aún haciendo todo lo posible por ganarse el cariño de la madre se da cuenta de que haga lo que haga nunca será suficiente lo que en un primer momento le llevará a un estado emocional de tristeza y vacío para luego pasar a un estado de rabia e impotencia por tanta energía malgastada….; si en este proceso no encuentra el apoyo de su pareja es cuando se empieza a crear un espacio entre los dos cada vez más grande, cada vez más profundo…, si añadimos falta de comunicación y odio y resentimiento enquistado muy adentro tenemos el cocktail perfecto para un distanciamiento irreversible en la pareja.
Mi amiga no supo poner límites a tiempo. Su pareja tampoco……….., ahora sólo queda que ambos hayan aprendido algo de todo el sufrimiento vivido para evolucionar y crecer como seres humanos aunque ya por separado. Pienso en la madre…… y me pregunto si será consciente del enorme daño que ha causado …… y algo en mi interior me dice que no…….; su “amor incondicional” por el hijo no le permite quitarse la venda de los ojos y en esa ceguera emocional busca las mil y unas excusas para autoconvencerse y convencer a los demás de la mala suerte que tuvo el hijo para elegir pareja.
Los lazos de sangre no eximen de causar daños irreparables; el vínculo que une de verdad a una auténtica familia es el del respeto, el cariño y el goce mutuo. En esta reflexión me centro en el rol de la madre en un contexto muy concreto, el de la pareja, pero si expandimos un poco más el tema de las familias habría mucho sobre lo que reflexionar. El ser padre, madre, hijo, hija, hermano o hermana….. no te convierte en nadie excepcional . El ser capaces de no cuestionar las diferencias del otro, el aceptarnos y el celebrar juntos lo que nos une es lo que convierte a la familia en algo sagrado y hermoso. En mi opinión todo lo que no esté construido sobre una base sólida acabará desmoronándose tarde o temprano.
Y para concluir decir que esta historia personal es sólo eso, una historia personal. No pretendo generalizar. Algunas personas se sentirán identificadas con la historia y para otras no tendrá nada que ver con sus vidas.
Sólo me queda dar las gracias a mi amiga por confiar en mi sus emociones más íntimas y privadas deseándole mucha felicidad en este nuevo camino que emprende.