Mar 16 2011
¿Cuál es tu nombre?

Hace ya un año que escribí en un curso de Psicoescritura un texto que nos mandaron componer sobre nuestro nombre (gracias Rita por todo lo compartido!). Me pareció curiosa la propuesta…., escribir sobre nuestro nombre! Tanto impacto tuvo para mí lo que escribí y fue a la vez tan liberador que he decidido compartirlo con vosotros. Es cierto que el nombre no deja de ser una etiqueta más como puede ser nuestra profesión, nuestra nacionalidad….., con la que nos sentimos identificados. Hay mucho camino que recorrer para sentir la verdadera liberación y poder desprendernos de todas las etiquetas que de alguna forma nos esclavizan y sólo nos llevan a la ilusión. Esta liberación sólo viene con el desapego pero para la mayoría de nosotros llegar a ese estado de Libertad plena y absoluta donde sólo el SER brilla en todo su esplendor no deja de ser hoy por hoy una utopía. Pero en el camino estamos…..;
Cuando me hice la pregunta de si mi nombre me había dejado de acompañar alguna vez mi interior respondió así de contundente:
“Mi nombre es Lucía”……., susurraba en silencio pero nadie me oía. Deseaba gritarlo a los cuatro vientos pero apenas me salía la voz. Llorando en silencio tenía la esperanza de que llegaría el día en que me sentiría parte del mundo y el mundo parte de mi pero pasaban los años y yo seguía sintiendo que mi pieza del puzle seguía sin encajar en el complejo entramado de la vida. Aun así mi fe nunca me llegó a abandonar del todo. “Me llamo Lucía y estoy aquí”… , seguía gritando en silencio.
Tuvo que pasar mucho, mucho tiempo, tal vez demasiado, para comprender que había buscado tanto afuera que ni yo misma sabía quién era. No había sido capaz de reconocerme y mi niña interior estaba tan dolida, tan desolada, tan sola que apenas le quedaba aliento para sostenerse y seguir adelante. Cuando pude darme cuenta le cogí de la mano, muy fuerte, y con lágrimas en los ojos le prometí que nunca más la abandonaría. Y así, cogidas de la mano, hemos andado ya un largo camino hasta el día de hoy.
“Me llamo Lucía y sigo aquí”. Sigo caminando, cayéndome y levantándome, enfrentándome cada día a mi sombra, a mis miedos pero ya no me cuestiono; me reconozco y me acepto. “Soy Lucía y quiero seguir siéndolo”.
Escribir sobre mi nombre fue muy liberador. Si te apetece puedes hacer tu lo mismo y comprueba que descubres. Yo sentí dolor al escribirlo pero en eso consiste el camino del autoconocimiento, es una mezcla entre dolor y placer. Dolor porque escarbas en las partes más dolorosas y espesas de tu existencia y placer porque una vez que te vas quitando esas “capas de cebolla” vas dejando vislumbrar a tu verdadero Ser y creo que no conozco mayor placer en la vida que esa sensación. Nunca dejaré de instarte a reencontrarte contigo mismo.
Si te animas a escribir sobre tu nombre espero podamos compartirlo. Feliz día.