Dic 12 2011
LIBERTAD Y DESAPEGO

Formar parte de un Todo y al mismo tiempo no pertenecer a nada ni a nadie…; experimentar el desapego ha sido un trabajo personal arduo y espinoso. Sin terminar de dar mis últimas pinceladas a mi obra personal miro hacia atrás y me resulta gratificante sentir que lo más duro ya ha pasado. El desgarro inicial se ha tornado en una aceptación serena aunque todavía queden pequeños matices complejos por definir e integrar…, pero en el camino estamos.
No hay duda que nuestras relaciones con los demás forman parte de nuestra escuela de vida. Pero este mundo de ensoñación e ilusión en el que hemos estado inmersos toda nuestra vida o vidas J nos ha llevado a una interacción con los demás basada en la manipulación, hayamos sido o no conscientes de ello. Cuantas veces nos hemos sentido defraudados, decepcionados, airados, enfadados, tristes…,sólo porque el otro en un momento dado no ha cumplido con nuestras expectativas. Buscamos y exigimos en el otro que complete nuestro vacío, nuestras carencias cuando en realidad nadie nos puede hacer sentir completos salvo nosotros mismos. Y ese trabajo es personal e intransferible; el cambio sólo puede producirse dentro de nosotros y es entonces cuando se produce el milagro. Si sabes quien eres no necesitas convencer a nadie. Y es entonces cuando dejamos de exigir y tampoco permitimos que nos exijan. Entonces las relaciones se convierten en un fluir, donde el dar y el recibir se entremezclan en una explosión de colores sencillamente perfecta. Es en ese punto donde las relaciones tal y como las entendíamos se convierten en otra cosa. Al principio puede descolocar; nos empezamos a relacionar de otra forma y es indudable que ello puede llevar a diferentes reacciones tanto en los demás como en nosotros mismos, reacciones no siempre positivas. Todo cambio conlleva siempre un período de adaptación; cuando vivimos una experiencia que nos deja impacto lleva un tiempo entender y procesar la información para poder luego integrarla a tu vida. Pero pasado el shock inicial comprobaremos que en nuestro camino sólo permanecerán quienes tengan que estar sabiendo también que todo está en constante cambio y movimiento por lo que la libertad y el desapego en nuestras relaciones se convierte en imperativo.
Sólo amamos de verdad cuando soltamos y dejamos que el otro tenga su libre albedrío. Amar sin expectativas, sin esperar nada a cambio, sin falsas quimeras, sin controlar al otro…y aun así seguir amando. Sólo ese amor es el que permanece…,inquebrantable y eterno. Y quien puede negar que este amor a veces duele y quema por dentro pero la fuerza de su llama permanece, a pesar de todo, inalterable. El Amor engrandece, ennoblece, ilumina todo lo que toca…; siempre digo que el Amor es el catalizador más potente que existe. Sólo nos tenemos que preguntar si sabemos Amar.